PARA UN NIÑO UN BESO ES UN BESO

El que tiene niños sabe que en la mayoría de los casos, a veces es normal que se muestre reticentes a dar besos a familiares, amigos o conocidos y obligarlos a hacerlo es la peor de las opciones. Obligar a los niños a demostrar afecto que no les nace de manera natural en realidad no los vuelve más sociables sino más vulnerables ante la vida.

 

Hasta ahora se ha creído que una manera de ser educado es dar un beso pero nos hemos olvidado de que para un niño un beso es un beso y los besos de los niños son demostraciones de afecto de verdad, afecto que les nace de manera natural, no como los dos besos de saludo convencional de los adultos que muchas veces no es más que un acto  social.

 

Lo máximo que se le puede solicitar a un niño es que trate a los demás siempre con respeto, pero nunca, que se les haga hacer demostraciones de amor solamente por contentar al adulto que se lo indica, incluso a veces le obliga.

Los niños necesitan tener el control de la forma en que interactúan con los demás, tienen el total derecho a decidir qué hacer con su cuerpo y con quienes hacerlo, siempre que sea con total respeto. Es así como tendrán un mejor desarrollo personal y una visión sobre si mismos más óptima, aprendiendo a respetarse y a cuidarse siempre.  

 

Los expertos indican que los niños que son obligados a besar o abrazar en contra de su voluntad pueden ser más vulnerables a un abuso porque no están acostumbrados a decir NO a un contacto físico no deseado con un adulto. No olvidemos que la mayoría de los abusos sexuales son de familiares o conocidos del niño.

 

Hay que dejar de entregar mensajes confusos a los niños, el negarse a tocar o besar a otra persona si no les nace de dentro, está bien. Los niños (y los adultos que tienen esa creencia limitante desde su infancia) tienen que saber  que nadie los va a dejar de querer por decir NO y que es muy importante respetarse siempre.